Parte de David Lloyd Club Turó

Alfredo Mínguez es una persona especial. Es empleado, es socio, es parte del Club, es David Lloyd. Alfredo representa todo aquello que queremos para David Lloyd, un socio que puede disfrutar del club desde la cuna y un empleado que, realmente, considera al Club su propia casa.

Alfredo y su familia llegaron a Barcelona en enero de 1972, con 7 años y en principio el plan era quedarse un par o tres de años en la ciudad y regresar a su Madrid natal. El padre de Alfredo ya era socio del Club antes de mudarse a Barcelona y, mientras jugaba los sábados y domingos al tenis, él descubría el Club. Y desde entonces no ha dejado de acudir, primero como socio hasta el año 2004 y desde Junio de ese mismo año trabajando en David Lloyd como responsable de Administración y dando clases en la escuela de tenis.

‘El Club ha sido mi segunda casa, he crecido en él, tengo muy buenos amigos en la actualidad que hice cuando empecé a jugar en la Escuela de Tenis’, nos cuenta, como todo un ejemplo de imbricación en la vida y transformación del Club.

 

Deportista

Se define como una persona tranquila, relejada, reflexiva, piensa las cosas antes de decirlas. Como no puede ser de otra manera, Alfredo es una persona deportista. ‘Con once años mi padre me inscribió en la Escuela de Tenis, empecé jugando los sábados por la mañana 2 horas, al curso siguiente venía dos veces por semana y el tercero tres, a los 17 años y durante dos temporadas pasé a entrenar unas 25 horas semanales’. Su presencia en el Club era constante. De los 13 a los 17, junto a los días de escuela, acudía al Club los sábados y domingos, donde pasaba el día. Junto al grupo de amigos, jugaba al tenis, fútbol, baloncesto… de nuevo al tenis.

Ha participado en todas las competiciones por equipos, desde la categoría infantil a la absoluta, después en las categorías +35 y +40, hasta que empezó a trabajar en el Club y dejó de jugar al tenis y competir. Pero sigue practicando deporte, bien sea en la bicicleta o jugando al golf.

 

Transformación

Como parte de la historia activa del Club como socio y como empleado, ha vivido los años de transformación del Club de una manera especial. ‘Al vivirlos desde dentro se pierde un poco la perspectiva ya que estás volcado a dar servicio a los socios para que desde el primer se sientan cómodos en el Club’. Esta relación especial con la vida del Club le hace mantener una buena relación con los socios, con alguno de ellos excelente, ya que se conocen desde hace más de 40 años.

En cuanto a cuál es su espacio preferido del Club nos cuenta que le gusta ‘todo en general, pero si tengo que destacar algo es la sala de Blaze’. Un Club que considera ideal por sus instalaciones, por su ubicación, ya que aun en plena ciudad, mientras estas sentado en la terraza o en las pistas de tenis y pádel, no lo parece. Y como memoria viva del Club, Alfredo nos recuerda que antes de la construcción del Hotel, del RACC y el Palacio de Congresos, esa sensación de estar en un oasis dentro de la ciudad todavía era mayor.

Así es Alfredo Mínguez, parte de David Lloyd.